viernes 3 de octubre de 2008

Stuck in Blanding

Domingo 28 de Septiembre

Hoy vivimos la que seguramente será, por inesperada, la experiencia del viaje.

Nuestro viaje ha llegado a los paisajes perdidos típicos de las películas del Oeste, con farallones de roca anaranjada recortados en el horizonte y carreteras inhóspitas pero con muchísimo encanto. Pasar de las grandes llanuras a las Rocosas y después aquí en apenas 3 días es todo un contraste.

Hemos entrado además en el estado de Utah, la tierra de los “muermones”, esos señores polígamos y ultraconservadores (salvo por las que se deben montar en la cama), que entre otras lindezas tienen prohibida la venta de cerveza en su estado. Estos va a ser que hasta McCain les parecerá progre.

En estas estamos cuando una rueda de nuestro coche ha dicho basta. Tras unos cuantos movimientos de nuestro barco, que parecían al principio provocados por viento en la popa, hemos parado para descubrir que teníamos un “flat tire”. Comienza el show: sacamos el equipaje para sacar la rueda de repuesto y descubrimos… una rueda de emergenica!! Por Dios, será por espacio? Pero si una rueda normal les hubiera cogido hasta en el posavasos de esta enormidad y estos señores han metido una de emergencia. En fin…

Nos disponemos a cambiar la rueda, cuando sin mediar petición ninguna, para una furgoneta de la que se baja ofreciendo ayuda un fornido americano. Al momento de escribir estas líneas, aún no sabemos si el tremendo adelanto menstrual sufrido por una de nuestras viajeras ese mismo día fue producido por la ingesta de hormonas que supone la dieta americana o por la visión de este individuo cambiándonos la rueda. Porque sí, señores, en mitad de un mutismo absoluto y para vergüenza de nuestra hombría masculina, este individuo se nos puso a cambiar la rueda sin que nadie se lo pidiera… ni se lo impidiera tampoco. Al desmontar la rueda, vimos cuál era el problema: estaba en los alambres por la parte de dentro y simplemente se había desintegrado. Así que los de National (los de la empresa de alquiler), nos la habían jugado una vez más. Después de advertir que íbamos a cruzar el país y que necesitábamos un coche que tuviese todo a punto, no miraron absolutamente nada. Nos van a oír.

Una vez cambiada la rueda, nuestro improvisado ayudante, brindándonos una sonrisa de esas americanas de dientes enormes y blancos se perdió en el horizonte con su fregoneta. El ángel de la carretera, pensamos, pero los ángeles no tienen sexo y este chico parece que calzaba un paquete del 12 (y en pulgadas, ojo).

Una vez recogidos los equipajes, las indignaciones, las disminuidas hombrías y los vertidos de estrógeno, nos disponíamos a continuar viaje con un coche “cojo”. Por si las moscas, echamos un ojo al resto de ruedas y… HORROR, la otra rueda de atrás está exactamente igual: en los alambres. Es domingo, estamos en mitad de ninguna parte y no sabemos si aguantará hasta Las Vegas. Tampoco queremos perder un día, así que decidimos contactar con la empresa de alquiler y quedamos con ellos en que vamos a tratar de llegar a Las Vegas y allí cambiar el coche. Pensamos que podría aguantar. Craso error…

Un par de horas después, a velocidad reducida, el coche comienza a culear de nuevo. La otra rueda dijo basta también. El paraje, una recta infinita a casi 20 millas del pueblo más cercano y sin apenas cobertura. Entre idas y venidas de señal, logramos contactar a duras penas con la compañía para que nos manden asistencia, pero son todo problemas: que si donde estamos, que cómo ha pasado, etc. Finalmente paran unos indios navajos, que nos dejan un móvil con cobertura como es debido. Logramos contactar con la compañía y dicen que mandarán algo, pero no da mucha confianza ni parece fácil que nos puedan llamar en caso de que no nos encuentren.

Los indios nos dicen al mismo tiempo nos dicen que tienen una rueda que pueden montarnos si queremos. ¿Qué hacer? Esperamos la grúa, que no sabemos cúanto va a tardar (suponiendo que llegue) Decidimos irnos un par con ellos para ver si pueden cambiarnos una de las ruedas mientras el resto espera la grúa. Muy majos estos navajos .

Sin embargo, la grúa llega mucho antes de lo esperado, apenas media hora después (¿?) y tenemos que pedir a los navajos que nos lleven de vuelta al coche cuando ya estábamos a tomar por saco. Menuda vergüenza. Después de pedir mil disculpas por hacerles perder el tiempo, el móvil, la gasolina y supongo que las ganas de hacer de buen samaritano la próxima vez, nos despedimos de ellos para subirnos todos a la grúa. El conductor era absolutamente ininteligible y sospechamos que en parte, porque se hace un poco el loco. Hablando como podemos con él, descubrimos que a él no le ha llamado National, que no sabía quién le ha llamado pero que podrá arreglarse con la compañía, etc…. Vamos, que las grúas americanas son tan buitres como las españolas y estamos en manos de Santa Visa, como era de esperar.

Al final, hablando más tranquilamente con la compañía de alquiler, parece que todo puede arreglarse. Nos toca adelantar la pasta de todo (grúa, neumáticos, etc) y luego nos la pagarán con las facturas correspondientes. Esperemos que sea así, porque les vamos a montar un chicken que se van a cagar y por ahora son 240$ de grúa y 190$ de neumáticos, amén de pasar la noche en un poblacho inmundo llamado Blanding, en el que al menos hay un Super 8 donde podremos dormir.

Total, que estamos en un poblacho provinciano donde no sabemos si la gente es tonta o se lo hace. Sospechamos que lo de la poligamia acabará conduciendo a que haya mucha consanguineidad, porque nos hemos topado con demasiados “profundos”. Es el único sitio que nos hemos encontrado que cierran todo y parece que hubiera una desconfianza que hasta ahora no hemos encontrado.

También hemos vuelto a tener otro episodio con el WC. Esta vez no tiene que ver con el nivel freático de la taza, sino un atranque en toda regla (literalmente, chicas, a ver si os controláis con el papel). La respuesta del hotel ante el atranque fue brindarnos un desatascador tamaño industrial para que nos hiciéramos cargo de nuestras responsabilidades…

A la mañana, ya hemos podido recuperar nuestro coche con las ruedas cambiadas. Hace falta hacerle el paralelo, pero pensamos cambiarlo en Las Vegas, donde nos tendrán que devolver el dinero y aguantar las que le vamos a montar. Ya nos pueden dar un Cadillac porque si no… Pero eso será pasado mañana. Hoy, el Gran Cañón nos espera…

miércoles 1 de octubre de 2008

Rocky Mountain

Sábado 30 de Septiembre

Aprovechando las virtudes del hotel de las rocosas, esta mañana hemos ido al gimnasio, piscina y para rematar la faena al jacuzzi, despues de aclimatarnos a la costumbre local de remojar la parte donde la espalda pierde su casto nombre, que mejor manera de empezar el día cual garbanzo en la piscina de burbujitas. Tras un desayuno pantagruelico y recoger el mercadillo persa que montamos todos los días en la habitaciones del hotel, salimos rumbo al parque de las rocosas. Tratandose de un sábado, ya nos imaginabamos que aquello sería una verbena, si bien había bastantes coches, tambien es cierto que estos yankees son bastantes cívicos y en ningún momento se monto ningún atasco.

Estos parques son bastantes parecidos a los de nuestra madre patría, aunque como todas las cosas de estos lares, sobredimensionados, según la guia hay mas de veinte 4000, de hecho la carretera iba bastante alta y en algún momento a todos los entro un sopor, aunque al final nos nos quedo claro si aquello era mal de altura o la más mundana resaca. Tambien se veia mucha fauna, un monton de alces que se veian a lo lejos, ardillas, pajaros por doquier, todo muy bonito. Al final del día decidimos hacer una ruta chorra y allí estabamos andando por en medio del bosque cuando de repente nos topamos con una manada de alces a 10 metros del camino. Tras dos horas empapándonos de naturaleza, nos llamo la atención algo más mundano, unos baños cortesía del servicio forestal, donde Galileo se podría haber ahorrado subirse a la torre de Pisa.

Tras terminar de ver el parque fuimos a ver el pueblo de Idaho Spring, según la guía era un pueblo caracteristico de la época dorada de la mineria, allí nos hicimos las retrataduras de rigorr compras varias incluyendo como no un sombrero de cowboy y nos tomamos el primer café expresso desde que llegamos a las améircas, no sé si es porque nos hemos acostumbrado al brebaje al que llaman café, pero nos supo a todos muy fuerte.

En el camino hasta Grand Junction donde dormimos, nos impresiono la altura que deben alcanzar las rocosas, nos tiramos más de 100km de bajada continua por la carretera, junto a los cañones que ya va formando el Colorado. Con tanta bajada pues había muchas pistas de frenado para los camiones, estos americanos son la mar de practicos, las realizan tipo montaña rusa. El coche vibraba más que una coctelera, pero ninguno le hicimos caso, lo achacamos al pavimento y a la conducción temeraria aprovechando las cuestas, a la mañana siguiente saldriamos todos de dudas.

Al llegar al motel tras tantos días de viaje, llego la hora de brearnos con las lavadoras locales, se podra pensar que la tecnología local hara máquinas que te sacan la ropa medio planchada, pues no, aquí las lavadoras se parecen a las que tenían nuestros abuelos, un tambor que da vueltas y a la que tienes que vigilar para echarle el detergente y el suavizante, eso si, como todo lo que hacen, a lo grande yo creo que sería de 8 kilos o más. Menos mal que había un camionero haciendo la suya y nos explico como funcionaba aquello, aunque tras ver como se paso secando la suya y sacando ropa que le vendría ceñida a una barbie, no tuvimos muy claro si hacerle mucho caso. Para amenizar la espera nos pulimos la primera botella de ron, tratandose de Utah seguro que nos saltariamos un chorro de leyes locales empinando el codo en una lavandería.

Atravesando las grandes llanuras

Viernes 26 de Septiembre

Nuevo día, nuevo madrugón. Quién nos iba a decir que nos íbamos a estar levantando a las 7 día tras día y tan felices (nota mental: de los madrugones es mejor no contar nada en el trabajo).

Somos uno menos, ¿lo hemos dicho ya? La pierna de Adela ha estado un poco rebelde en Chicago y ante la perspectiva de la paliza de coche que tocaba, se ha quedado un día más en Chicago y viajará en avión hasta Denver, donde seremos 5 again. Si no fuera por el descubrimiento de los puentes de Madison, me daría envidia. Las llanuras a ritmo de autopista no acaban perdiendo su encanto tras unos cuantos cientos de kilómetros. Seguro que por carreteras secundarias la cosa es mucho mejor, pero no tenemos tiempo.

Gracias a Dios, en Iowa y Nebraska los límites de velocidad son relativamente indulgentes (70 y 75 km/h), lo cual, unido a los impuestos y “redondeo” que le metemos, hace que viajemos a un buen ritmo sin llegar a que nadie tenga que preocuparse o llamar a la policía… por ahora, porque servidor aún tiene pendiente explorar los límites velocísticos de este cacharro mientras el motor canta a casi 6000 vueltas.

Las largas rectas y relajada conducción hace que las dos conductoras (Adela no tiene carnet) se hayan lanzado al ruedo y cogido el timón (nunca mejor dicho) de este paquebote de 6 cilindros. Los conductores hemos descubierto las perspectivas y posibilidades que brinda el asiento de atrás, amén la invitación a planchar oreja que supone.

Nuestra próxima visita va a ser ver una antigua parada del Pony Express. Continuará.

---

Dios mío como rajan estos americanos! Qué majetes son! Mientras esperaba a que los otros viajeros de las grandes llanuras compraran sus chapitas en la tienda de souvenirs del Pony Express Javi y yo nos hemos metido en el museo de enfrente que era “open” y “free” (dos palabras que cada vez nos gustan más), en cuanto hemos dicho que éramos de fuera nos han avasallado a preguntas las dos lugareñas que lo regentan… un poco más y nos adoptan! Por cierto, hemos tratado de explicar que nuestros padres son manchegos y no tienen ni idea de quién es Don Quijote.

Es una pena que tengamos que atravesar tan deprisa la zona de las grandes llanuras, sería muy interesante parar un poco más en alguno de estos pueblecitos, transmiten una sensación de paz y tranquilidad, pachorra quizá, pero es chocante sobre todo viniendo como venimos de una gran ciudad como Chicago (buf! Chicago es impresionante con los rascacielos enormes y preciosos, una pasada verlos, da igual a pie de calle, desde un paseo por el río o desde uno de ellos… Chicago es la leche!). Las grandes llanuras, (hemos atravesado Illinois, Iowa y ahora vamos por Nebraska) son como una despensa gigante, hay vacas, muchas vacas y trigo, muuuucho trigo, y todo es enorme, no os podéis hacer a la idea de lo grande que es el Missisipy… y lo cruzamos cuando aún está bien lejos de su desembocadura!

De todas formas aquí todo tiene buen tamaño… bueno, si es todo, todo, no hemos llegado a saberlo ;-). Ya en Chicago traté de hacer una clasificación de americanos por tamaños:

Grandes: pueden ser muy interesantes los especímenes masculinos de alrededor de 30 años… hummm en Chicago había mucho chico guapo.

Muy grandes: como estaríamos nosotros si nos dejan sueltos por aquí 3 semanas más. Fons ya se ha comido su primera hamburguesa “Monster”, al tiempo que Celia y Adela se comían cada una media palangana de spaguetti, desde aquel día la pobre Celia va con el botoncillo de arriba del pantalón desabrochado cada vez que se sienta en el coche.

Pequeños: suelen ser más morenitos y algunos de ellos te entienden cuando hablas castellano.

De momento seguimos en ruta, objetivo Denver para recoger a Adela en el aeropuerto y llegar esta noche a las rocosas. Da penita que Adela no esté en el coche, como el resto somos más calladitos el coche va más tristón. Javi es quien va conduciendo ahora, de vez en cuando suelta un despotrique contra los coches americanos (creo que se le ha caído un mito), pero tengo que reconocer que el tío está siendo el más razonable y conciliador de todo el grupo, a pesar de que se descojone cada vez que me oye hablar inglés. Fons, de copiloto, va controlando el mapa, leyéndose todos los folletos turísticos, haciendo comentarios, mirándolo todo y trasteando con la cámara… y porque no lleva el ordenador!. Celia, en su posición habitual: durmiendo, aunque ahora tampoco se está perdiendo gran cosa, bueno si, vacas y campos de trigo… jo! si me está dando envidia, en cuanto termine el párrafo me voy a unir a su siesta mañanera. Yo ahora voy calladita escribiendo, pero en cuanto nos bajemos del coche para ver algo vuelvo a ser la estrella de todas las fotos, ventajas de no tener cámara, menudo book me están haciendo, tendré que probar suerte cuando lleguemos a L.A. ;-).

El vuelo de Adela llego con dos horas de retraso por un tormenton de narices, mientras ibamos llegando a Denver se veian cruzar la carretera pelusones gigantes como los que salian en las peliculas de vaqueros. En el aeropuerto Celia consiguio por fin fumarse un cigarro dentro de un garito y con una cerveza en la mano, mas que un bar parecía una narcosala.

Tras recogerlas salimos pitando para las Rocosas, haciendo una escala en Boulder para disfrutar del ambiente universitario de la ciudad, al final tras un duro dia llegamos a Estes Park junto a la entrada del parque, aunque el día todavía nos tenía reservado una última rica anecdota.

“Doesn’t eat”

En el hotel de las Rocosas vivimos una experiencia que sin duda dejó a España a la altura de potencias como el Congo o Burundi.

Tras un día duro de viaje, lo primero que uno desea al llegar es saludar a Mr. Stone. Y así fue, como, siguiendo el orden de urgencia, fuimos presentándole nuestros respetos.

Es necesario comentar que estos americanos no deben tener problemas de sequía, ya que el sistema que emplean en todos los WC es que la taza siempre está medio llena de agua y tus andanadas son recibidas con vivos chapoteos que salpican tus posaderas por mucho que las encojas en el momento de la eyección . Luego, cuando tiras de la cadena acaba de llenarse de agüita y ves como todo se va en un remolino de vivos colores. También parece que los españoles usamos mucho papel en comparación con los yanquis y tendemos a hacer que Mr. Stone se atragante. ¿Será que tienen el culo de teflón y se limpia más fácil? ¿O que son un poco más guarretes? Por tamaño de culo, desde luego parece que no es…

Bueno, estábamos en las Rocosas cuando Maite nos sobresaltó, advirtiendo que el baño estaba mal. Que el nivel del agua en la taza estaba desacostumbradamente alto, tanto que a la que te descuidabas tus cargas de profundidad se convertían en torpedos, porque te encontrabas con el culo en pleno agua. Dado que este hotel era el que más nos había costado hasta el momento y que encima era más bien cutrillo, cundió la indignación, sobre todo la de Maite, que reclamó inmediatamente que había que avisar para que llegara la gente de mantenimiento. Y así, lo hicimos…

Mantenimiento llegó en unos minutos en la forma de un señor con bigote ataviado con mono, gorra y herramientas, topicazo total. Como se puede uno imaginar, explicar la situación en el idioma de Shakespeare no es fácil, pero ayudada por una expresión corporal azuzada por el apretón, Maite se lanzó. Los demás nos batimos en retirada, esperando el cachondeo propicio de la situación.

Del baño salían comentarios, como “the tolette… doesn’t eat, doesn’t eat”, “water very high, very high…” mientras casi podíamos escuchar las rascadas que se metía el tío de mantenimiento tratando de entender. Lo mejor fue cuando el tío probó y… funcionó! “Claro, esta “poor girl” no sabe usar el water”, debió pensar el colega y se dispuso a enseñar a Maite, a la manera americana, o sea, procedimiento detallado, como usar la taza. El descojono de los demás, que estábamos escuchando, ya no podía contenerse, igual que los colores de Maite. No llegamos a oír si también le explicó para qué servía el rollo de papel…

El de mantenimiento debía estar descojonado “on the inside” también, pero aguantó el tipo sin descomponerse y, sólo al final, vencido por la curiosidad, preguntó “Where are you from?” (“troglodites”, debió pensar para sí). Mientras Maite le contestaba, nos dimos cuenta que tanto promocionar España, tantos viajes del Rey, del ministro de Asuntos Exteriores, institutos Cervantes, se estaban yendo por ese mismo retrete defectuoso. Las risas que nos corrimos sin duda compensaron la vergüenza nacional…

Pare remate, una vez se hubo ido el de mantenimiento, descubrimos que el WC seguía mal. No nos quedó más remedio que mojarnos el culo... literalmente.

sábado 27 de septiembre de 2008

La ciudad del viento

22, 23 y 24 de Septiembre

Nos levantamos en la pequeña mansión que pillamos en Battle Creek, por falta de tiempo nos vamos a quedar con las ganas de probar las bondades del famoso balneario del Dr. Kellog, pero nos espera la ciudad del viento, así que salimos pitando para Chicago.

A diferencia de Toronto que se veía a 100 km de distancia a medida que nos íbamos acercando a nuestro destino, en vez de ver un espectacular paisaje, lo que se iba viendo una neblina de origen más bien dudoso, por fin a 10 km por fin se vio la espectacular skyline de la ciudad. En la entrada de la ciudad sufrimos en nuestras carnes el primer atasco en un jaleo de autovías con un montón de carriles, el TomTom solo mostraba una mancha amarilla y nos perdimos un par de veces, antes de llegar a nuestro destino, una casa de principios de siglo XX que pillamos para un par de días. Una pasada tenía absolutamente de todo, cumplía los estándares del america way of life, tres habitaciones, comedor, cocina, terraza, despacho con un ordenador totalmente equipado y un anexo con un garaje para dos coches, lo único que echamos en falta fue una lavadora, Houston tenemos un problema, se nos acaba la ropa limpia y hemos empezado a reciclar alguna que otra cosilla, mientras no tengamos que utilizar la espátula todo irá bien.

Como había dos grupos de interés nos dividimos, unos se fueron en metro y otros entre los que estaba, nos fuimos andando hasta el centro. Lo primero de lo que nos percatamos es que en USA nadie va andando a ninguna parte, lo único que nos cruzábamos eran homeless, otra historia era que cruzabas una calle y el nivel económico de los residentes cambiaba brutalmente.

Tras una horilla llegamos al cogollo de la ciudad, una autentica pasada señores, que pedazo de edificios, todos muy altos, de diferentes estilos pero con una combinación exquisita, allí estábamos los tres babeando, me sentía el protagonista de una película. Haciendo tiempo descubrimos que Chicago tiene playa, no es que fuera Santa Mónica, pero allí había gente practicando la fotosíntesis.

---

On de road again con destino Denver y parada previa en motel de carretera que esperemos sea cerca de Lincoln para que sólo nos queden 800 Km que recorrer mañana y llegar al aeropuerto de la ciudad antes de las 5:30 PM a recoger a la parte disgregada del grupo por razones inesperadas……por suerte volvemos a cambiar de franja horaria y ganamos una hora…… ayyyyyyyyyy no acabaremos nunca con el jet lag--------

Cómo contar lo vivido en dos días empieza a resultar complicado porque el viaje está resultando bastante completito, a si que comenzaremos con la espectacularidad de una ciudad absolutamente increíble como Chicago en la que rascacielos, trenes elevados, metros antiquísimos, parques y flores y más flores, alcantarillas malolientes, jazz, blues y teatro conviven en PERFECTA armonía, increíble.

Ya sabemos que la ciudad del viento, recibe su nombre gracias a la versatilidad de los políticos gobernantes, pero creo que no imaginamos que en estas fechas pasearíamos en tirantes y pantalón corto y sólo necesitásemos la chaqueta por la temperatura del gélido aire acondicionado de los locales, es decir, mientras bebes cerveza (cara y mala) comes (platos que superan en 5 veces el tamaño de mis raciones) ó bien disfrutamos de la bebida desde la planta 96 del rascacielos John Hancock Center, con una vista panorámica indescriptible en la que las cubiertas de los edificios colindantes quedan a un salto sólo practicable por spiderman, la gente que pasea por la calle inapreciable (y no por mi miopía) y el lago sin fondo bañando una de las fachadas enfrentada a las avenidas iluminadas cuyo fin quedaba perdido en el horizonte….. sin palabras

Contentos con la visita turística la intención de mezclarse con los lugareños se hizo realidad disfrutando de una cena de pizza de masa gruesa en UNO,s …… teniendo en cuenta que esta era la aportación de Chicago a la gastronomía del país, había que probarlo….

Tras una sucesión al día siguiente de espectaculares paseos por N Michigan Ave con visita a Grant Park donde el anfiteatro de Frank Gehry y “la judía” de Anish Kapoor nos dieron bastante juego para fotos varias, comida y visita por The Loop, y cansados incluso de nosotros mismos consideramos como buena opción el paseíto en barco por el río y el lago Michigan y en general creo que fue todo un acierto, añadiendo además que el paseo se prolongó suficiente como para comenzarlo de día y acabarlo de noche, puedo asegurar que la vista del ocaso desde el lago te hace pensar que has salido del mundo y te has metido en una postal…..

Finalizada la experiencia acuática, y esta vez sin ducha, casa cena y a ponerse una camisa para poder entrar en un bar de jazz (el día anterior no nos dejaron por ir demasiado “cutres”… creo que no combinábamos con los Aston Martins de la entrada…) con música en directo. El local elegido fue el Green Mill y en él un batería un pianista un guitarrista, un bajista uno con los timbales y el saxofonista como tipo principal del grupo dedicado a hacer las introducciones de las canciones elegidas con una sorprendente voz de niña, amenizaron la botella de vino y el Jack Daniel’s con bastante gusto…..

Este local era el favorito de Al Capone, en la guía Lonely ponía que era un local donde se podía percibir cierta esencia del tiempo de los gangsters con humo y todo, esta pequeño detalle le molo sobre todo a Celia, pero al final estaba prohibido fumar como en todos los locales por los que hemos pasado, pero bueno el salir a la calle permite interactuar con los lugareños.

Hoy, ya en ruta, hemos vuelto a formar parte de otro escenario de película los puentes de Madison, salvo por la falta de Clint Eastwwod y Meryl Streep, solo presentes sus fotos y autógrafos en la cafetería que aparece como escenario en la peli, y porque bueeeeeeeno, siendo realistas, ninguno somos tan guapos como ellos…el paraje es en realidad tan bucólico como se refleja en la película….

Tras respirar el ambiente tranquilo de un pueblo de las grandes llanuras, nos queda terminar la paliza de kilómetros que nos hemos propuesto para hoy, hay que aprovechar que en Nebraska les mola pisar el acelerador, el límite de velocidad es de 75 mph, quien dijo que en USA no se corre, en los otros estados por los que hemos pasado la horquilla de velocidad límite esta entre 65 y 70. Cuando llegamos al motel situado cerca de York, es de la cadena Super 8, aunque tiene de todo es un poquillo cutre, sobre todo por el olor de la moqueta, pero por 67$ que hemos pagado los 4 que más podemos pedir, si tiene piscina y y jacuzzi. Al final nos hemos metido entre pecho y espalda 1000 km en 12 horas, mañana nos quedan otros 800 y a partir de ahora las palizas no van a ser tan gordas.

martes 23 de septiembre de 2008

Ducha alternativa en las cataratas

Lunes 22 de Septiembre

Tras hacer un desayuno ligero en uno de los multiples restaurantes de comida ligera "All you can eat for 6$", nos fuimos para disfrutar una ducha alternativa en el Maid of the Mist, alli estabamos nosotros junto con una orda de japoneses con ganas de colarse, no veais lo culebrillas que son, como defendimos bien la zona metiendo codos, al final pillamos una buena posición en el barco y nos quedamos con la proa. Menudas pintas que gastabamos con el chubasquero azul, la singladura no se presentaba dificil, en peores lances nos hemos visto. Al principio vistas impresionantes, pero se empezaba a notar que en algún momento nos iba a empezar a caer agua encima, primero fue como dicen los gallegos Orballo, luego la cosa fue pasando a chaparron y terminamos como si nos estubieran tirando cubos de agua. Era expectacular ver caer el agua, parecia que alguien hubiera quitado un tapón gigante y estuvieramos metido en el sumidero.

----

Radiohead de fondo….. Abandonamos la radio para tirar de música disco externo, jeje seguimos utilizando música Yunkie, claro que hoy cambiamos de país y estamos en Canadá, aunque poco francés, poco inglés y mogollón de japos, tan guiris como nosotros, aunque me gustaría creer que nosotros somos algo menos “touching balls” ¿a qué se dedican estos en las colas? ¿tan acostumbrados están a los empujadores de metro? Ó ¿seremos nosotros los poco acostumbrados a que te vayan retirando para ganar posiciones en una cola? (comentario sin 2ª interpretación) de cualquier manera, han perdido puntos…

Comida “sana” al fin! Hoy nos hemos conformado con ensaladas, eso sí, tamaño palangana y acompañadas de unos nachos para que no se enfade el pequeño monstruo que habita en nuestro estómagos. A este ritmo, todavía no entendemos que haya aún 2 viajeros (viajeros hembra, para más pista) que no hayan visitado a Mr. Stone (el señor Roca), pero lo airearemos a los cuatro vientos, y nunca mejor dicho, una vez que los ansiados eventos se produzcan.

En Canadá, no vemos mucha diferencia, salvo que las casas parecen hechas con más fundamento, de construcción y no prefabricadas, como nos hemos hartado de ver en yankilandia hasta ahora. Por lo demás, pocas impresiones se pueden sacar en 500 kilómetros de autopista.

Discrepo un poco con mi compañera, hay un pequeño detalle que no nos ha pasado desapercibido a los chicos, los canadienses se pasan por el arco del triunfo el límite de velocidad de 100 km/h, aquí la mayoria va a 130, ademas las multas no son muy caras, viene el precio en paneles informativos cada 50 km e ir a 120 cuesta 60€, supongo que dependiendo de lo que lleves en el bolsillo vas a una velocidad u otra.

Toca palizón para tratar de acercarnos a Chicago y poco a poco le vamos perdiendo el respeto a esto de los límites de velocidad. Sea porque volvemos a ver las velocidades en kilómetros, porque todo dios se lo salta o simplemente porque es un coñazo ir a 100 km/h por autopista, ya somos unos convictos que viajamos a 130 con música a ritmo de PC portátil. Si es que esto de viajar ya no es como antes…

Volvemos a cruzar la frontera a la altura de Detroit para seguir viaje por USA.

-----

Para cruzar a USA nos toco un indú para los tramites de inmigración, el tio tenía pinta de no ser trigo limpio, encima para colmo cuando nos preguntaba quien era quien, cuando pregunto María, Celia se equivoco y dijo que ella, ya la teniamos liada, se quedo un buen rato mirandola en plan sátiro, no tengo muy claras las intenciones, si sexuales o para ponerla nerviosa para que confesara que es una terrorista, el tio al final nos dejo entrar.

Una vez pasado creimos que prodriamos respìrar tranquilos, que lejos de la realidad, la guía ponía de Detroit que la ciudad era un poco decadente, joder, se quedaban cortos, fue cruzar los tramites aduaneros y aquello estaba lleno de morenos con una pinta no muy tranquilizadora, no sé si sera porque las pelis yankis nos condicionan, pero yo estaba de un inseguro que no veas, encima para colmo la autopista que teniamos que pillar estaba en obras y nos desviaron por un barrio residencial en la que no me quedo con una casa ni regalada, pensé que en cualquier momento algún lugareño montaría algún peaje alternativo para cobrar el impuesto revolucionario, tras 10 minutos conociendo el extraradio de Detroit conseguimos pillar la interestatal.

----

Ahora mismo estamos en ruta hacia Chicago, con parada en Battle Creek para dormir y los culos cuadrados de todo el día en el coche, a pesar de que esta mañana estuvimos viendo las Cataratas del Niagara, que jo! son una pasada! Y de que por fin desde que despegamos de Barajas hemos comido algo saludable, qué bien han sentado esas ensaladitas: ¡¡¡VIVA LA LECHUGA!!!!

----

Llegamos a un Holiday Inn para pasar noche en Battle Creek, el motel esta genial con piscina y gimnasio, pero esta visto que nos ha mirado un tuerto, a la hora de pillar nos da la llave de ka 226, vamos a la habitación en cuestión y no se abre, aparte de oir ruido dentro, volvemos a la recepción, Upps, me he equivocado es la 503, como a un huevo a una castaña, menos mal que la habitación es una Suite y dormimos como autenticos reyes.

Mañana más.

lunes 22 de septiembre de 2008

Nos cansamos de USA, nos vamos a Canada

Domingo 21 de Septiembre

Está claro que mientras dure el jet lag la planificación del viaje se va a ir cumpliendo al milímetro, a las 4 de las 2 mañanas que llevamos Adela como un reloj pregunta: “¿Hay alguien despierto?” y a partir de ese momento la habitación comunitaria donde nos encontremos empieza a bullir cual hormiguero. Ante esto surgen dos preguntas: por qué narices le respondemos todos que sí, con lo agustito que se está a esas horas remoloneando, y cómo narices consigue estar despierta a esas horas con los pastillotes y valerianas que se mete para la pierna.

Los americanos son charlatanes, cada vez que entras en cualquier sitito te preguntan ¿Qué tal estás, como te ha ido el día? y te tratan de contar la vida, buf! qué estrés!... y yo con la mala leche de 3 días sin fumar! También se toman muy en serio su trabajo, lo cierto es que son super eficientes, que se ha perdido la reserva del hotel, te ponen otra habitación y te invitan al desayuno, que el coche de alquiler tiene una avería, te lo cambian en menos tiempo del que se tarda en echar gasolina… supongo que habrá de todo como en botica, pero, vaya! Hemos tenido suerte con lo que nos hemos ido encontrando.

Tras la salida de Philadelphia y horas y + horas de coche en autopista, cambiamos de roat y nos decidimos a “extender” ligeramente el camino hacia las Cataratas del Niágara atravesando pueblos y + pueblos saliendo de la autopista. Tras culos cuadrados, tirones en las caderas, ausencia de tabaco (nota: OLE MAITE) nos decidimos a parar en uno de los pocos lugares de carretera que tenía el letrero neón rojo: OPEN; allá que paramos para tomarnos un café y teniendo en cuenta que sólo nos habíamos metido para el cuerpo a parte del desayuno unas 4 bolsas de patatas y guarrerías varias, el hecho de encontrar raciones por unidades de finguers de pollo + alitas + pizza era para aliviar lo que estómagos y paladares responderían como gula………. Y bueno…… si por finguer, entendemos filete de pollo rebozado, frito, y flotando en salsa BBQ, entonces comimos finguers que acompañado con Diet Pepsi y con Dr. Pepers, nos ofrece una idea general del tipo de alimentación que vamos a disfrutar en USA, aunque hay que mencionar que acompañando tal cantidad de ¿pollo? nos pusieron unas ramitas de apio…¿de verdad alguien podrá sugestionarse lo suficiente como para pensar que eso cambia la versión de comida basura a comida saludable??????

Continuando on the route, nos decidimos a atravesar la frontera, pasar al lado Canadiense y ver las cataratas del Niágara.. En fin, para mi fue y ha sido, toda una sorpresa descubrir que de repente te encuentras envuelto en un parque temático, OK, las cataratas como eje que lo sostiene, pero un parque de atracciones, casino, neones, un hotel Hilton, (sin Paris), una noria!!!!!!!!!!!!!, no se supone que debería ser una especie de milagro natural???? ¿El $$$$$ tiene esa capacidad para convertirlo todo en algo tan artificial?????....De cualquier manera y siendo conscientes de que el lema “adaptarse ó morir” nos acompañará durante todo el viaje, creo que podría decir que lo hemos disfrutado mucho, que las camas tamaño “Queen Size” son adecuadas para 2 personas, que los moteles vividos son de confort OK, que los canadienses son muy listos con el cambio $ CANADIENSE = $US y ha sido toda una experiencia el viajecito en barco de paseo por las cataratas, japoneses a golpes incluidos…….

Como no miramos nada donde alojarnos en Niagara Falls fuimos un poco a la aventura y paramos en el primero que nos parecio medio bien, uno de la cadena , nos dieron una habitación para 6, buenas vibraciones, esta noche las niñas no van a montar un trio. Tras darnos las llaves comienza una pequeña odisea, ¿Qué numero pone aquí? 421, Uppps!!! pues parece que en esa habitación no esta... al final despues 15 minutos descubrimos nuestra habitación en un edificio que estaba al lado.

Tras montar nuestro mercadillo caracteristico tras cada llegada a una nueva habitación, nos fuimos a conocer un poco Niagara la nuit, paseito por un parque que hay pegado al desfiladero por donde cae el agua. La vista espectacular, tienen iluminadas las cataratas y cada cierto tiempo cambian de color para que te puedas hacer la retratadura con el que mejor combine con lo que lleves puesto. También el paseo tiene la particularidad que puedes sentir en tus carnes en un recorrido de 200 metros todas los estilos de precipitación: niebla, calabobos, lluvia, chaparrón y tormenta tropical. Tras acabar como sopas, nos tomamos un cafe y a la camita que el dia siguiente iba a ser tambien duro.

domingo 21 de septiembre de 2008

Arranca la aventura

Sábado 20 de Septiembre

Como todo aventura que se precie, la nuestra empezó con una rica anécdota, la gran mayoría de los integrantes se perdieron yendo a aeropuerto de Barajas, lo mejor de todo es que todos vivimos en Madrid y habremos ido cientos de veces, mejor no quiero pensar lo que nos va a ocurrir en el nuevo mundo.

Tras facturar como faltaba una hora para el embarque tocaba el momento de comprar vicios varios, tabaco y bebidas espirituosas, nos habían comentado que los precios de estos artículos de primera necesidad no son populares por aquellos lares.

Allí estábamos Javi y el que suscribe mirando el surtido de rones, haciendo catas de vinos y gilipolleces varias, cuando mi móvil suena: "Venid echando hostias que cierran el vuelo". Allí nos tenias cual gacelas silvestres corriendo por la terminal con nuestras botellas de ron en la mano. Tuve mi momento de gloria al oír mi nombre por los altavoces de la terminal.


Al llegar a la puerta de embarque las azafatas tenían cara de pocos amigos "Sabéis que tenéis a 220 personas esperando por vosotros", nuestra respuesta fue poco convincente con el sonido de las botellas de ron "Es que había mucha cola en los controles de seguridad".

Ya estábamos dentro del avión, solo nos quedaban 8 horas por delante en unos asientos de Misery Class, nada que no se solucionase visionando películas del repertorio del avión.
------
El trámite aduanero no fue tan tedioso como nos temíamos, se han relajado bastante desde hace 4 años que el último vino por aquí . Aún así tus huellas y tu cara bonita se quedan registrada para que las usen en la siguiente pelí de espías que hagan. Aquí lo de la protección de datos creo que se la pasan por... bueno ya sabeis.
Alquiler del coche; estuvimos eligiendo entre 4 como si fuesemos a comprarlos para toda la vida, super-mega coches que te cagas. Hicimos el tetris del equipaje en el maletero y "Dios salve a América!!" lo grande que hacen todo aquí, 9maletas-bolsos dentro! y con un poco de sitio extra para una mascota.

Lo mejor empieza ahora que estamos los 5 sentados en el elegido, los cinturones puestos y el coche no se mueve. "-Oye! has arrancado el motor? -SÍ CLARO!!!! -Ah! es que no se oye... -y ahora??" Y es que lo mejor hubiera sido que conduciese yo que no tengo carnet de conducir y no tengo esos vicios tontos de pisar el embrague, ni de echar la mano a la palanca de cambios cada dos por tres. La opción se barajó seriamente. Otro intento y tras una frenada en seco nada más arrancar (equivocación embrague-freno), nuestro osado conductor se vió capaz de amputarse mentalemente el pie izquierdo y cuando Morgan Freeman nos visó todos los papelotes para salir del parking nos lanzamos a la I-95 hacía el centro de Philadelphia.

---

No recuerdo el primer momento en que fui conscciente del cambio de país, tal vez cuando decidimos hacernos las veces de turistas y atendiendo a “recomendación” de guía Lonely Planet, tratamos de cenar lo más representativo de la ciudad de Philadelphia: Cheesesteack y cómo no en el lugar más típico de toda la ciudad, a si que tras conseguir orientarnos en la ciudad, lo que resultó muy fácil por que las manzanas son cudradas y están divididas por nombres en una dirección y números en otra, nos recorrimos la 9th st. Hasta llegar a Pats, dejando en frente el Geno’s que era el otro local típico y tras aguantar una cola que daba la vuelta al pequeño local estilo Burguer King, nos conseguimos comer el equivalente a un pepito de ternera, sólo que algo más grasiento entre otras cosas por el queso amarillo.

Mientras acabábamos la cena, el señor que nos la había vendido, entendiendo que resultábamos lo más exótico que había pasado por allí, se acercó a hablar con nosotros, un irlandés sin apenas dientes que consiguió que recordase que aprender inglés es mi eterna asignatura pendiente.

Tras la partida del primer grupo a la cama, el grupo 2, decidimos vivir algo más de la ciudad, e intentando mezclarnos con los autóctonos y teniendo en cuenta que no íbamos vestio¡dos para la ocasión (sábado noche en Market st.) nos tomasmos una cerveza, Budwaiser en tamaño vaso de sidra por 1$!!!!!!!!!! Y un vino blanco, Chardonay por 7$$$$$!!!!!!! Ah!!!. A si que sin olvidar que somos turistas, que no vamos a volver y que somos del rácano español, allá se quedaron los camareo sin propina.

Moraleja; La música está bien, la gente parece amable, no tengo ni idea de inglés y por supuestos, olvidarme del vino hata la vuelta a Madrid!!!!

Nota 2: Ya conozco el Jet Lag!!!!